Las muertes de un soñador


Editada por Institución Cultural El Brocense, Cáceres, 1995
Sabido es que no resulta conveniente vivir sólo de sueños.
Sabido es que las personas demasiado sensibles están condenadas a padecer cada día las crudezas de la realidad.
Sabido es que el mundo no pertenece a los cobardes.